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Relaciones Interpersonales


Despues del Divorcio *también para parejas al inicio o novios…

by Matias on Ene.06, 2012, under Pareja

Despues del Divorcio
.Norberto Levy

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A partir de una separación suele surgir una sensación de miedo: a volver a equivocarse, a volver a fracasar… ¿Cómo se puede evitar eso?

Tal vez antes de responder eso, y para poder entender mejor cómo se llega a esa ruptura, tendríamos que reflexionar un poco acerca de qué es lo que sostiene una pareja.

¿Y qué es, desde su punto de vista?

Los pilares de una pareja son tres. El primero de ellos es el magnetismo estético-sexual. La atracción física, eso tan misterioso, que está o no está. Ese es uno de los pilares. El segundo es lo que podríamos llamar pasiones existenciales compartidas. Son valores y prioridades básicos que dos personas comparten, y que pueden ser muy diversos: formar una familia, practicar un deporte en particular con pasión, alguna actividad de otra clase… El matrimonio Curie es como el paradigma de esto: dos seres apasionados en una tarea que comparten. No tiene por qué ser siempre así, tan intenso, como en ese ejemplo, pero sí es importante que haya valores y prioridades existenciales compartidas. Es muy difícil imaginar un matrimonio estable entre alguien apasionado por la ecología con otro que ama la caza deportiva.

¿Cuál es el tercer pilar?

El tercer componente que enlaza a una pareja es qué tipo de equipo forman para resolver los problemas cotidianos: Cómo resuelven los temas de la unión de ambas familias, los horarios, los estilos, las tareas domésticas…
Todos los ítems de una interacción caben en esos tres pilares. Y muchas parejas se unen a partir de alguno de esos pilares, y otros ya no están de entrada. Y son esos temas los que después generan la ruptura.

-De algún modo, la separación se empieza a construir desde el primer día de la pareja…

Exactamente. Un ojo sensible puede ver y decir a los dos años de una relación “Lo que están viviendo ahora lo vi desde el principio”. De modo que si uno mira la pareja de acuerdo a estos parámetros puede preguntarle a las personas: “¿Cómo se sienten en el magnetismo sexual?”: “Estupendo”, “¿Y en las pasiones existenciales compartidas?”: “Bueno, la verdad es que ahí no tenemos nada en común, a ella le encanta el teatro y la danza y a mí el aire libre, y no podemos armar un fin de semana juntos, porque somos muy distintos y casi no tengo de qué hablar con ella”. Entonces, una vez que cede ese magnetismo inicial se empiezan a poner de manifiesto los agujeros que había en la relación.

¿Qué se hace entonces?

Lo primero de todo es que una persona que enfrenta una situación de separación tenga en claro cuál es el déficit, cuál es el intercambio que está fallando. Hay que ubicarlo, para diferenciar lo que es un inconveniente producto de inhibiciones o de malentendidos –que se pueden resolver- de lo que es algo estructural. Cuando pasa esto último esas dos personas no tienen base para vincularse como pareja: se unieron en un momento de sus vidas, porque se necesitaban de acuerdo a alguna circunstancia particular, pero eso ya terminó.

¿Debe descubrirlo uno mismo?

Ese es otro punto importante: que al enfrentar la posibilidad de la ruptura uno llegue a descubrirlo junto con su pareja. Si esto que nos pasa tiene arreglo y con una buena ayuda podemos resolverlo, o ya no hay más entre nosotros.

Cada separación es distinta…

Sin duda. Dos personas se pueden separar y decir: “Está bien, es triste –porque siempre una separación es triste- pero lo que había entre nosotros ya no está más”. Porque los seres humanos somos seres en crecimiento. Y esto puede hacer que a los 20 años parezca que tenemos un mundo en común con otra persona, y a los 30 hemos ido desarrollando áreas específicas que nos fueron alejando. Entonces, hicimos lo que teníamos que hacer juntos y ahora nos separamos, y podemos hacerlo con gratitud por lo que hemos vivido y reconociendo que hasta acá llegamos.

Pero en general una separación va ligada a una sensación de fracaso… ¿Esto tiene que ver, desde algún punto de vista, con que todavía tenemos la idea de la pareja “para siempre”, “el amor de mi vida”, “el único amor”…?

Ese es un deseo que anidamos todos. Algunos, muy pocos, tienen la fortuna de vivirlo. Pero es bueno saber que esa no es la única forma de desplegar mi universo emocional. El recorrer otros caminos de realización requiere estar preparado para separarse, y eso significa no tener un alto monto de dependencia emocional.

Pero, ¿de dónde sale ese deseo de “amor para siempre”?

Uno siempre busca completarse en otro y con otro. El deseo máximo sería poder encontrar esa completud y sostenerla toda la vida. Es bueno que nos preparemos para poder vivir el desarrollo emocional y el disfrute de la vida cotidiana con distintas personas a lo largo del tiempo, en la medida que la realidad demuestre que con determinada persona lo que podíamos hacer juntos ya lo hicimos. El ir incorporando esta idea, ayuda.

Pero, ¿el fracaso se relaciona con que “no duró”…

Sí, si yo tengo la idea de que esa unión es para toda la vida, cualquiera sea la razón por la que me separe voy a sentir que es un fracaso. Puede haber elementos de fracaso reales si hemos tenido problemas que no pudimos resolver.

¿Que quisimos resolver dentro de la pareja y no pudimos?

Claro. Porque vivir juntos implica estar continuamente aprendiendo a resolver desacuerdos. Aprender a reconocer lo que no tenemos en común y edificar sobre lo que sí. No es frecuente que yo pueda vivir con mi pareja todas las áreas de mi vida. Por ejemplo a ella le gusta mucho viajar y a mí permanecer en un lugar, por lo tanto en esa área no vamos a complementarnos exactamente, pero si la reconocemos y la respetamos, y yo no la critico ni la acuso a ella por ser así , y ella no me acusa a mí por ser como soy, y buscamos la forma de resolver ese desencuentro, vamos construyendo una pareja que se apoya en lo que podemos realizar juntos, y en el respeto que sentimos recíprocamente por aquellas áreas donde no nos complementamos. Luego haremos un cierto balance y podremos decir: “Bueno: vale permanecer….o no”. Si no logramos esta optimización del vínculo… puede haber cierta sensación de fracaso.

Cuando se produjo una ruptura, hay una sensación de que se descalabra la vida en general. ¿Por qué se siente así?

Bueno, ahí también influye mucho si hay hijos o no. Cuando hay hijos chicos, las perturbaciones son mucho mayores que si la pareja no los ha tenido. Cuando están criando, además de ser pareja son un equipo de padres. Y los chicos padecen mucho, se desarticula bastante la vida familiar con una ruptura. Porque también se desarticulan hábitos, una trama social que pudieron haber construido juntos, la costumbre o el bienestar de compartir la cena o la noche o dormir juntos, las vacaciones, los fines de semana… Y por más que muchas veces sea para mejor, hay una transición que es dolorosa.

Siempre…

Siempre. Es como cuando uno se muda, y cambia de barrio. A lo mejor la casa nueva que tengo es más linda que la anterior, pero hasta que yo me adapte al nuevo barrio… Ya no tengo la farmacia donde la tenía, ni el almacén donde antes estaba, y el sol entra por otro lado, en fin… Hay una serie de cosas que cambian, propias de cualquier transición, que producen una desorganización. Y en el caso de la separación, además dolorosa…

¿Esto tiene que ver con que uno en general se piensa en relación a una pareja? Es decir: hay gente a la que le va muy bien en todas las áreas de su vida, pero si no resolvieron la cuestión de pareja sienten que está todo mal… Como si el agujero fuera demasiado grande…

En general se piensa eso. Son hábitos culturales. Estamos habituados a eso –aunque hay cambios en curso: no es lo mismo lo que pasa hoy que hace 50 años; mis padres estaban casados y no les cabía separarse; podían pelear, discutir, pero no estaba en ellos, como alternativa posible, la separación-. Ahora se está explorando otro formato, otra manera de vivir la vida. Es una transición. Digamos que es mejor estar solo que mal unido. Y es mejor estar bien unido que solo. Lo que hay que establecer es la calidad de la unión. Si no, es estar unido a cualquier precio para entrar en el formato social que se supone debe regir. A mucha gente le cuesta separarse de una relación por todo lo que significa en cuanto a dejar de cumplir el rol social que se ve satisfactorio mientras está con su esposa y va a las reuniones con ella… Esos son hábitos culturales que cada país tiene a su manera, y que pesan mucho…

-¿Por qué una de las cosas que se vulnera en una ruptura es la autoestima?

Depende si yo me quise separar o no. Si la decisión es compartida, es más soportable. Cuando la decisión la toma uno, aunque sea portavoz de algo que pasa entre los dos, el otro tiene que aceptar algo que no desea. Y no es fácil para esa persona. Aunque sería lo deseable, sería parte de una actitud psicológica madura el decir “Que esta mujer no me quiera no significa que yo no sea querible”…

Pero no es lo más frecuente…

No. En general creemos que si ella no me quiere es porque no soy querible. Lo cual es un error terrible, pero muy frecuente. Sobre todo, uno llega a sentir eso si además uno mismo no se siente querible. Si estoy insatisfecho conmigo, si detesto rasgos de mi carácter, cualquier cosa que mi pareja haga como alejamiento va a encontrar una voz en mí que resuena con lo que ella hace para confirmarme que no sirvo para nada. Pero la fuente está en la evaluación que yo hago de mí mismo. Este es un pilar fundamental de la autoestima. Hay que desarrollar la capacidad de reconocer lo que no me gusta de mí y aprender a relacionarme con eso de modo que pueda colaborar para asistir a esa parte fallida y mejorarla. Eso se puede.

Usted ha explorado mucho esos mecanismos de asistencia a uno mismo…

Así es. Los últimos 25 años de mi trabajo fueron dedicados a explorar cómo una persona puede aprender a auto asistirse. Es decir: reconocer lo que rechaza, y en lugar de detestarse y descalificarse por tener eso, aprender a relacionarse con ello de un modo tal que lo pueda transformar. Uno de mis libros, “El Asistente Interior”, está destinado a mostrar eso: cuál es el aprendizaje que uno necesita hacer para lograr mejorarse. Esto es algo que se tendría que enseñar ya desde las escuelas. A los chicos les enseñan matemáticas, lenguaje e historia, pero también deberían agregar: “cómo relacionarme con aquello que no me gusta de mí”. Pero si no se enseña no es por mala voluntad, sino porque en general no se sabe. Como cultura, no lo hemos aprendido aún. Los terapeutas que exploramos esta dimensión de alguna manera funcionamos como una avanzada, tratando de propagar esto para que llegue a ser un conocimiento general.

En general, no se enseña qué hacer con las emociones…

No, tampoco sabemos qué hacer con ellas, en especial con el enojo. No sabemos cómo hacer para enojarnos de tal modo que ese enojo resuelva la situación. Cuando nos enojamos, generalmente dejamos las cosas peor de lo que estaban antes.

Esto está íntimamente relacionado con las rupturas sentimentales, ¿verdad?

Cuando discuto con mi mujer, esa discusión suele generar más heridas que las que había al comienzo, y el problema inicial no se resolvió. Pero eso es porque no hemos aprendido a discutir. Si tenemos un desacuerdo, hay que abrirlo, desplegarlo, y dejar que nuestras respuestas ayuden a resolver eso, no a insultarnos y herirnos uno a otro. Esto es la inmadurez que tenemos como seres humanos.

Volviendo a la autoestima luego de un divorcio…

Digamos que la autoestima se daña cuanto más herida ya está… Si yo estoy en paz conmigo, sintiendo que puedo ayudar a transformar aquello que me desagrada, si estoy satisfecho con lo que estoy haciendo, el impacto de que mi mujer me deje va a ser menor. Lo voy a superar en menor tiempo y voy a poder reconocer que el hecho de que nos hayamos separado no significa que soy inservible. Significa, en última instancia, que no hay afinidad entre ella y yo en ese momento.

Pero uno, luego del divorcio, tiene la idea de que algo ha hecho mal, de que en algo se ha equivocado. ¿Cómo saber en qué? ¿Qué fue lo que yo hice mal?

Esa es la pregunta fundamental que hay que hacerse. Lo más deseable es que una pareja cuando enfrenta esa situación conserve una atmósfera de razonable compañerismo. Que yo le pueda preguntar a mi mujer “¿Qué es lo que no te gusta de mí?”. Y que me lo diga. Supongamos que me dice “lo que no me gusta es que seas desprolijo, descuidado, que seas impuntual…”. Esto para dar un ejemplo con cosas triviales, puede ser mucho más denso por supuesto. Y que yo descubra que también quiero cambiar eso. Si a ella no le gusta de mí lo que a mí tampoco me gusta, tenemos una tarea en común. Ver cómo ambos colaboramos para que eso se transforme. Ahora: se torna grave cuando lo que a mi mujer no le gusta de mí, a mí sí me gusta. Es el problema más serio que enfrenta la pareja.

Claro, ahí se torna muy difícil de acomodar.

Porque yo no tengo la voluntad de cambiarlo. El problema es la elección que hicimos estas dos personas que no disfrutamos de lo mismo. Nos ilusionamos con alguna cosa que nos gustó al principio y no vimos más profundo…

Al llegar el divorcio, ¿qué pasó con lo que yo di en la relación? ¿Lo perdí? ¿”Desperdicié” amor? Porque todo lo que podía ser un proyecto enorme, cuando terminó de pronto quedó en nada.

Uno llega a esa conclusión cuando inscribe una relación de pareja dentro de un modelo materialista-bancario, por decirlo así. Cuando uno le reconoce a la relación de pareja un ámbito específico, que es el emocional, el existencial, ve que lo que hubo fue una experiencia que hicimos en común con esa otra persona. Yo di y también recibí, y disfruté mientras sucedía. Y salí transformado de ese intercambio. Esto no puede equipararse a objetos materiales: “Puse en este banco tanto dinero, el banco cerró y ahora no tengo más el dinero”. En lo material, esa pregunta tiene sentido. En el universo interaccional, humano, existencial, suceden las cosas de otra forma. Y es bueno verlas desde ese otro lugar. Porque ambos crecimos, cada uno a su manera.

Quizá el tema del tiempo pueda verse como algo entre lo material y lo existencial. Uno invierte ilusión, amor, y no puede pensarse en términos de pérdida; pero el tiempo… “Estuvimos tantos años juntos, cuando te conocí podía tener hijos y ahora quizá ya no”. Ese tiempo. ¿Cómo se resuelve?

Hay una parte que es así: se perdió. Y hay otra que no es así. El problema es si se lo ve todo así. Lo que mencionas es una habitación de la casa: “quería tener hijos, esperé tenerlos con vos, y ahora ya no pasará”. Eso se perdió. Pero la casa tiene muchas otras habitaciones.

Igual, no es fácil de procesar ese tema del tiempo…

Se puede cuando uno incluye en la experiencia de pareja la noción de aprendizaje. Aunque nos hayamos separado, yo aprendí. No siempre el crecimiento se produce en experiencias gratas. También el dolor enseña a crecer. Lo que pasa es que eso no se ve en el momento. Cuando la herida está sangrando, uno tiene que suturarla y vendarla. Pasa un tiempo hasta que uno puede ver cómo ese vínculo, por doloroso que haya sido, sirvió para aprender, para ser mejor. Así que es muy bueno a nivel humano introducir la noción de crecimiento y aprendizaje para rescatar el sentido que tiene lo que desde otro punto de vista podría verse como pérdida.

Si uno cometió errores, al separarse puede tener la voluntad de no volver a cometerlos con una nueva pareja. ¿Cómo se puede hacer?

Vamos a poner un ejemplo concreto. Supongamos que mi pareja me dice que yo no concedo al encuentro físico el tiempo, el interés y la disponibilidad suficientes. Sigo pensando en los negocios y mis actividades y nunca hay tiempo para los dos. Como dije antes, la primera pregunta que debo hacerme es: ¿quiero cambiarlo? Quizá sí, y descubro que también me gustaría compartir más, disfrutar más tiempo juntos. Entonces eso ya requerirá un trabajo, para ver qué parte de mí está en juego en eso; quizá haya un miedo al acercamiento, inseguridad, en fin… Ese es justamente el aprendizaje. Hay algo que siempre sugiero a las parejas que hagan: que se pregunten mutuamente “¿qué es lo que te desagrada de mí?”. Y hacerlo en una atmósfera de paz, no en medio de una pelea feroz como suele ocurrir.

Ahora bien: quizá al separarme reconozco eso como un error, no le dedicaba suficiente tiempo… ¿Cómo sé que en la nueva pareja eso será también un error? O por dar otro ejemplo: ella siempre llamaba a toda hora del día, y se dio cuenta de que con esa persecución lo ahogaba; en su nueva relación ya no lo hace, pero resulta que su pareja considera que ella muestra poco interés… ¿Cómo saber cuándo es un error y cuándo no?

Para ver eso hay que distinguir las acciones de los estados interiores que llevan a realizar esas acciones. Si yo llamo todos los días 15 veces a mi mujer porque soy celoso, tengo miedo a que me engañe, soy inseguro, no voy a poder cambiar sólo porque me lo proponga. Hay una demanda interior, un estado interno que reclama ese control. Entonces es muy bueno que me pregunte qué estado interior mío está produciendo esa conducta que al otro le molesta. Cuando ese estado en mí cesa, cuando recupero mi seguridad y mi confianza en mí mismo, puedo llamar o no. Tengo más flexibilidad. Si a la otra persona le gusta que la llame lo haré, y si no no.

Una idea que puede generar miedo ante la posibilidad de formar una nueva pareja es el sentir que antes uno “quiso demasiado”. Ese “querer demasiado” es algo que muchos sienten pero quizá el concepto no sea claro. ¿Qué significa para usted?

Una confusión. Cuando uno dice “yo amo demasiado” es la manera de nombrar una forma de dependencia. Si yo me auto descalifico mucho, y tengo una autoestima baja, y tomo a mi pareja como alguien que me reasegure que yo valgo y soy importante, y dependo de su opinión porque yo no la tengo, entonces le voy a dar muchas cosas a esa persona para conquistar esa opinión positiva. Entonces lo que llamo “querer demasiado” es que yo me aferré demasiado, que aposté demasiado a producir un determinado sentimiento en ella para asegurarme que merecía ser querido. Cuando se trata de amor nacido de la madurez y la autonomía nunca es demasiado, y nunca molesta.

La dependencia es un problema serio en la pareja, ¿verdad?

Sí. Es grave. Está hecha de que yo te necesite como pareja para que me demuestres que yo valgo, que puedo, que sirvo, porque yo no pienso eso de mí. Entonces necesito que 30 veces por día me recuerdes lo que yo no oigo de mí mismo.

Que me trates de convencer de que sirvo para algo…

Convencer, exacto. Pero eso no me lo puede dar otro. Uno se esfuerza muchísimo, y eso carga la atmósfera de presiones, obligación, reclamos… En cambio, cuando yo tengo cierta tranquilidad y me siento bien conmigo, lo que busco en una pareja es expandir el bienestar que tengo. La otra opción es buscar en la pareja el bienestar que no tengo; un poco de eso puede haber, está bien. Pero si hay mucho… se convierte en un problema. Me va mal en el trabajo, no me gusta lo que hago, estoy mal en todo, y tengo el sueño de que una mujer me compense por todas esas carencias… La expectativa es tan grande que difícilmente se cumpla, y además impide disfrutar lo que sí ocurre.

-¿Qué es equivocarse en el amor?

Eso que decíamos antes: haber puesto en juego en una relación rasgos de mí que me gustaría que no fueran así. Por ejemplo; reconozco que soy muy dependiente, entonces reclamo mucha presencia, mucha compañía, pero a mí tampoco me gusta ser dependiente, quiero ser un hombre más adulto, más íntegro, más autónomo. Si no realizo los aprendizajes necesarios para transformar eso, me estoy equivocando.

El miedo a empezar una nueva relación se basa bastante en que uno busca afuera en vez de en uno mismo…

Claro. Si yo no hice ese trabajo que mencionaba antes, y ante la primera insatisfacción ya provoco la ruptura y me imagino que el otro es el causante, lo que buscaba era un salvador. Y en esa búsqueda voy a repetir errores. Ante una separación, puedo aprovecharla como aprendizaje o puedo echarle la culpa al otro.

¿Por todas estas cosas es que hoy -al menos lo dice la estadística- cuesta mucho mantener una pareja estable?

Creo que hay muchas causas. Una es que necesitamos aprender a vivir los desacuerdos, plantearlos, desplegarlos y resolverlos manteniendo la atmósfera de compañerismo básico. Uno de los problemas más serios es cuando la relación comienza a impregnarse de una atmósfera de antagonismo. De confrontadores, de “a ver quién gana”. En las separaciones se ve mucho. Parejas que se han llevado relativamente bien, y cuando están en el proceso de ruptura se convierten en enemigos mortales y se tratan de lo peor. Entran en guerra. A veces pasa también en el curso de la relación. Cuando he sido herido por algo que me dijo mi mujer, puedo querer desquitarme hiriéndola a ella; y ella a su vez se sentirá herida y volverá a herirme. Y cada vez será peor, y el retorno se hará difícil. No hemos aprendido a experimentar un desacuerdo sin que termine en una pelea. Así de simple, y así de trágico. El desacuerdo y el enojo son dos temas que siempre me han preocupado; de hecho escribí un libro sobre eso, “La Sabiduría de las Emociones”, en donde destino un capítulo para describir cómo aprender a usar el enojo para resolver.

¿Cómo evitar el miedo luego del divorcio? ¿En qué consiste ese miedo, que es un gran obstáculo?

El miedo puede ser más grande o más chico según el grado de dependencia emocional que yo tenga. Y también hay que reconocer que hay un miedo que, si aprendí a lidiar con él, es como una señal que me informa de algo a lo que debo estar atento. Tengo miedo a cruzar la calle, y entonces lo uso para ver si el semáforo está en rojo, si vienen autos. Uso ese miedo para tomar precauciones y realizar la acción con eficacia. Si no sé qué hacer con el miedo, éste me bloquea. De modo que miedo siempre va a haber, pero todo dependerá de cómo yo use esa señal del miedo para tomarla como algo que me enriquece y me informa, o algo que me inmoviliza.

Pero concretamente, después de una separación, ¿qué actitudes puedo tomar para superar el miedo a volver a equivocarme?

La mejor sugerencia es que hay que recordar que existe algo que se llama gradualidad. El primer paso. No significa nada más que eso, el primer paso. Que uno vaya a tomar un café con una nueva persona no es más que eso. Cuando termine de tomar ese café, veré si quiero dar el segundo paso o no. Tengo que proponerme dar solamente el primer paso. Cuando uno va paso por paso, va haciendo las cosas porque la situación se las va inspirando. Quizá tenía miedo, pero cuando fui a tomar ese café con ella me sentí cómodo, y digo “bueno, podemos ir al cine”. Pero eso lo sentí después de estar con ella. Y lo que pase en el cine me dirá cómo seguir. Y hay algo que me parece fundamental saber y tener en cuenta: el destino de una relación depende fundamentalmente del grado de bienestar que pueden producir las dos personas mientras están juntas. Todo lo demás es de cartón. Que cuando uno deja a esa persona sienta que está mejor que cuando llegó a verla. Si eso va ocurriendo, la relación tomará el curso que eso determine. Y si no está… no hay en qué apoyarse. Me puedo ilusionar, pero durará poco. Por eso el paso a paso. De ese bienestar al estar juntos saldrá la energía para arreglar lo que no funcione, para acomodar eso que no está del todo bien.

Entrevista brindada a la revista “Sophia”

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La mujer… (para hombres) Aplausos para el señor que escribió esto

by Matias on Dic.19, 2011, under Pareja, Relaciones Interpersonales

Aplausos para el señor que escribió esto

Luis Fernando Veríssimo, escritor brasileño (Porto Alegre, Rio Grande do Sul, 26 de Septiembre de 1936)

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El irrespeto por la naturaleza ha afectado la supervivencia de varios seres, y entre los más amenazados está la hembra de la especie humana.

Tengo apenas un ejemplar en casa, que mantengo con mucho celo y dedicación, pero en verdad creo que es ella la que me mantiene.

Por lo tanto, por una cuestión de auto-supervivencia, lanzo la campaña “Salvemos a las mujeres”.

Tomen de acá mis pocos conocimientos sobre la fisiología de la feminidad, con el fin de que preservemos los raros y preciosos ejemplares que todavía quedan:

1. Hábitat:

La mujer no puede vivir en cautiverio. Si está enjaulada, huirá o morirá por dentro. No hay cadenas que las aten y las que se someten a la jaula pierden su DNA. Usted jamás tendrá la posesión sobre una mujer; lo que la va a atar a usted es una línea frágil que necesita ser reforzada diariamente.

2. Alimentación correcta:

Nadie vive de la brisa. Mujer vive de cariño. Dele en abundancia. Es cosa de hombre, y si ella no lo recibe de usted, lo buscará en otro. Besos matinales y un “yo te amo” al desayuno las mantienen bellas y perfumadas durante todo el día. Un abrazo diario es como el agua para los helechos. No la deje deshidratarse. Por lo menos una vez al mes es necesario, si no obligatorio, servirle un plato especial.

3. F l o r e s:

También hacen parte del menú. Mujer que no recibe flores se marchita rápidamente y adquiere rasgos masculinos como la brusquedad y el trato áspero.

4. Respete la naturaleza:

¿No soporta la TPM (tensión pre-menstrual)? Cásese con un hombre. Las mujeres menstrúan, lloran por cualquier cosa, les gusta hablar de cómo les fue en el día, de discutir sobre la relación. Si quiere vivir con una mujer, prepárese para eso.

5. No restrinja su vanidad:

Es propio de la mujer hidratar las mechas, pintarse las uñas, echarse labial, estar todo un día en el salón de belleza, coleccionar aretes, comprarse muchos zapatos, pasar horas escogiendo ropas en un centro comercial. Comprenda todo esto y apóyela.

6. El cerebro femenino no es un mito

Por inseguridad, la mayoría de los hombres prefiere no creer en la existencia del cerebro femenino. Por ello, buscan aquellas que fingen no tenerlo (y algunas realmente lo jubilaron). Entonces, aguante: mujer sin cerebro no es mujer, sino un simple objeto decorativo. Si usted está cansado de coleccionar estatuillas, intente relacionarse con una mujer.

Algunas le mostrarán que tienen más materia gris que usted. No les huya, aprenda con ellas y crezca. Y no se preocupe; al contrario de lo que ocurre con los hombres, la inteligencia no funciona como repelente para las mujeres.

7. No haga sombra sobre ella…

Si usted quiere ser un gran hombre tenga una mujer a su lado, nunca atrás. De esa forma, cuando ella brille, usted se bronceará. Sin embargo, si ella está atrás, usted llevará una patada en el trasero.

8. Acepte:

Mujeres también tienen luz propia y no dependen de nosotros para brillar. El hombre sabio alimenta los potenciales de su compañera y los utiliza para motivar los propios. Él sabe que, preservando y cultivando la mujer, él estará salvándose a si mismo.

Mi amigo, si usted piensa que la mujer es demasiado costosa, vuélvase GAY.

¡Sólo tiene mujer quien puede!

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¿Por qué la gente se grita cuando está enojada?

by Matias on Oct.27, 2010, under Educación Hij@s, Historias

¿Por qué la gente se grita cuando está enojada? Preguntó el maestro.

Porque pierden la calma, respondió alguien. Por eso gritamos.

Pero… ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? ¿No es posible hablarle en voz baja? Los presentes no hallaban la respuesta.

Finalmente el maestro explicó: Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Cuando se enamoran más aún… no hablan, solo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, solo se miran y eso es todo.

(Publicada en El Universo, Nelsa Curbelo: Educación Liberadora, miércoles 27 de octubre del 2010)

http://www.eluniverso.com/2010/10/27/1/1363/educacion-liberadora-II.html?p=1354&m=2632

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Triunfar en el Matrimonio

by Matias on Oct.16, 2010, under Relaciones Interpersonales

Diez recomendaciones para Triunfar en el Matrimonio

Todos nos casamos por las mismas razones. ¡Soñamos construir una vida juntos, una carrera brillante y mimar hijos, para pasar el resto de nuestras vidas con la persona que hizo que nos sintiéramos en las nubes! Sin embargo, esos sueños suelen desvanecerse bajo el peso de miles de presiones diarias.

R · E · C · O · M · E · N · D · A · C · I · O · N · E · S

1.- Escúchense el uno al otro:

La comunicación siempre es el problema número uno en las encuestas. La mayor debilidad en la comunicación es el problema de dar una respuesta demasiado rápida.
Otorgamos un gran valor a nuestras parejas cuando nos escuchamos el uno a otro, profundamente, sin dar una respuesta demasiado rápida que critica o da consejos (dos cosas a las que todos temen). El escuchar lubrica el matrimonio y baja la fricción.

2.- Pasen tiempos a solas, juntos:

La cuestión es el tiempo ¿quién lo obtiene? La forma en que pasamos nuestro tiempo revela lo que es realmente importante para nosotros. Las parejas que triunfan pasan tiempo juntos. Leen juntos. Desarrollan intereses compartidos, como jugar, caminar o ver obras de teatro.
3.- Tóquense:
Las parejas triunfan cuando se tocan. Se abrazan, se estrujan, se hacen mimos, se acarician, se toman de las manos, se rodean con los brazos y se sientan lo suficientemente juntos como para tocarse cuando están frente a la TV o en una reunión.

4.- Aliéntense mutuamente:
Las palabras de aliento son el alimento del corazón, y todo corazón es un corazón hambriento.
Todos necesitamos ser levantados cuando estamos decaídos, pero las parejas más exitosas lo hacen con mucha más frecuencia. Las parejas deben crear un entorno positivo. Se transmiten elogios. Nunca dejan pasar una oportunidad para expresar su aprecio: “Me encanta la forma que te arreglas el cabello”, “Gracias por resolver siempre todo, eres un Gran Papá”.

5.- Acéptense incondicionalmente:
Un hombre bajo presión dijo: “La razón por la que amo a mi perro es porque él me ama no importa lo que haga”.
El amor es la aceptación incondicional. Este es un fundamento crucial en los matrimonios exitosos. La necesidad más intensa de todo hombre y mujer es estar en una relación con una persona que realmente se interesa por él o por ella. Las parejas felices no sienten que tengan que simular para ser amadas. No sienten que serán rechazadas si no cumplen con un conjunto de normas. La intimidad significa que “yo sé quién eres en el nivel más profundo, y te acepto tal y como eres”. Te amo no “PORQUE………” sino “A PESAR DE……..”

6.- Comprométanse el uno con el otro:
Las parejas exitosas se comprometen a resolver los problemas. La palabra ‘divorcio’ no se permite ni se pronuncia, no importa cuán alterado o enojado se llegue a estar, no es un opción disponible. Ya hay un plan sobre cómo manejar los conflictos. Han hablado sobre temas de cómo vamos a conversar en condiciones pacíficas. Tratan de dejar de lado los temas menores. Oran el uno por el otro, usted tal vez sea la única persona en todo el mundo que esté orando regularmente por su pareja.

7.- Ocúpense de su futuro financiero juntos:
Los problemas de dinero crean mucha tensión en el matrimonio, más que cualquier otra amenaza externa. La cuestión es esta: ¿está bien gastar tanto en mantener un estilo de vida hoy que su pareja se verá forzada a abandonar cuando usted haya partido? Las parejas exitosas han resuelto vivir bien dentro de sus  posibilidades. No se metan en deudas. “La deuda es estúpida.”8.- Ríanse juntos:
El antídoto para el aburrimiento en el matrimonio es el humor jovial. Si su pareja cuenta un chiste, ¡Ríase! (aunque no tenga gracia). Si ninguno de ustedes es cómico, asegúrese de ver películas cómicas y estar con amigos divertidos.

9.- Tú eres la prioridad de mi vida:
La única persona con la que usted puede contar para que lo apoye siempre es su pareja. La regla por sobre todas las reglas para el matrimonio es: “Después de Dios, pero antes que todos los demás, esta mi pareja que es la prioridad en mi vida”.
No dejen que nadie ni siquiera sus hijos, pero especialmente sus padres (y suegros) se interponga entre ustedes.

10.- ¿Sabes, eres mi mejor amigo (a)?:
La última señal de intimidad es compartir nuestras alegrías secretas. Las parejas felices se dedican a pasar tiempo  juntos como amigos. Se comparten secretos mutuamente.
Disfrutan de la compañía del otro. Se dan cuenta de que son los únicos que están en esto.

ALGUNAS SUGERENCIAS …
Conteste cada uno:
¿En cuáles de estas diez recomendaciones ha usted invertido “tiempo, dinero o esfuerzo” en su matrimonio?
¿Cuáles de ellas le gustaría mejorar, y en cuáles está dispuesto a desarrollar inmediatamente?
¿Cuándo va a comenzar a aplicarlas desde hoy?

En conclusión, el matrimonio es el máximo potencial de la relación humana. La Biblia dice que “dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). En otras palabras, de alguna forma tiene lugar una “unión” mística en la que nos convertimos misteriosamente en “una sola carne” ante Dios. Ninguna otra relación humana puede acercarse a ésta.
Cuando haya terminado la fiesta y el papel crepé esté cayéndose y los sombreros de fiesta estén tirados por el piso, los hijos hayan crecido y se han marchado, y todos sus amigos se hayan jubilado o mudado, habrá sólo dos mecedoras una al lado de la otra.

Asegúrense de “invertir” el uno en el otro hoy para que puedan disfrutar plenamente esos tiempos especiales juntos y para siempre.
¿En cuál de estas áreas, le gustaría “invertir” en su matrimonio en los próximos días?

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Educación – Hijos

by Matias on Oct.16, 2010, under Educación Hij@s, Relaciones Interpersonales

Disfrute de este profundo mensaje:

Para madres y padres interesados en niños pequeños pueden leer y ver videos muy interesantes en: www.lauragutman.com.ar

La Libreta de Calificaciones

(Agradecemos a una mamá del Colegio San Gabriel por el envío de un email con este mensaje)

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo.
-No olviden venir a la reunión, es obligatoria- fue lo que la maestra escribió en el cuaderno del niño.
¡Pues qué cree la maestra! ¿Cree que podemos disponer del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera qué importante era la reunión que tenía a las 8:30 a.m., de aquí dependía un buen negocio y… ¡tuve que cancelarla!…

Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar.
No recuerdo qué dijo, mi mente estaba pensando cómo resolver lo de ése negocio, probablemente podríamos comprar una nueva televisión con el dinero que recibiría.

Juan Rodríguez!… escuché a lo lejos. ¿No está el papá de Juan Rodríguez? -dijo la maestra-.
Sí, sí, ¡aquí estoy!, contesté pasando a recibir la libreta de mi hijo. Regresé a mi silla y me dispuse a verla.
¿Para esto vine? ¿Qué es esto?…
La libreta estaba llena de seis y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones de mi hijo.

De regreso a la casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba…., ¡si le doy todo! ¡Nada le falta ¡Ahora sí le va a ir muy mal!… Me estacioné y salí del carro, entré a la casa, tiré la puerta y grité: Ven acá Juan!!!
Juan estaba en su recámara y corrió a abrazarme. – ¡Papi!…
- ¡Qué papi, ni que nada!- Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuantos latigazos le di, al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él.
¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!! – terminé.

Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, solo movió la cabeza negativamente y se fue…
Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa me entregó otra vez la libreta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco y me dijo: Léela despacio y después toma tu decisión…

Esta decía así:

LIBRETA DE CALIFICACIONES PARA EL PAPÁ

TIEMPO QUE LE DEDICA A SU HIJO CALIFICACIÓN
  1. En conversar con él a la hora de dormir
6
  1. En jugar con él
6
  1. En ayudarlo a hacer la tarea
7
  1. En salir de paseo en Familia
6
  1. En contarle un cuento antes de dormir
6
  1. En abrazarlo y besarlo
6
  1. En ver la televisión con él
7

Él me había puesto seis y sietes, a mí! Yo me hubiese calificado con menos de cinco…
Me levanté y corrí a la habitación de mi hijo, lo abracé y lloré…Quería regresar el tiempo, pero era imposible…
Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por sus lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: ¡te quiero papi! Cerró sus ojos y se durmió.

Que duro es ver nuestros errores como padres desde esta perspectiva!….

Démosle el VALOR a lo que realmente es de valor para nosotros: Nuestra familia!!!
HAY MUCHAS PERSONAS QUE DESEAN UN HIJO Y NO LO TIENEN, DIOS TE DIO UNA FAMILIA APRÉCIALA, ÁMALA, COMPRÉNDELA.
Realizado por Gerard

EL EJEMPLO ¿acaso hay algo más?

ejemplo

“Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera” Albert Einsten

Ni largos discursos, ni demostraciones empíricas, ni textos sagrados ni mucho menos castigos o autoritarismo. En la vida, la única forma de “convencer” a los demás de algo o enseñar a nuestros hijos es con el ejemplo, un espejo de nuestros valores.

Este breve relato titulado “Saber enseñar” lo expresa muy bien y se puede aplicar tanto a adultos como a niños:

Una madre llevó a su hijo ante Mahatma Gandhi e imploró:

“Por favor Mahatma, inste a mi hijo a no comer azúcar”.

Gandhi, después de una pausa contestó:

“Tráigame a su hijo de aquí a dos semanas”.

Dos semanas después, ella volvió con el hijo. Gandhi miró bien profundo en los ojos del muchacho y le dijo:

“No comas azúcar”

Agradecida pero perpleja, la mujer preguntó:

“¿Por qué me pidió dos semanas? ¡podría haber dicho lo mismo antes!”

Y Gandhi le contestó:

“Hace dos semanas, yo también estaba comiendo azúcar“

Muchas veces hacemos un curso de cualquier tema que nos entusiasma, queremos que todo nuestro entorno siga nuestros hábitos y nos dedicamos a hacer proselitismo de lo aprendido.

No sólo no suele funcionar, sino que les aleja más del “raro” de la familia. Pero si nosotros sí practicamos lo que defendemos y los demás ven efectos positivos en ello, poco a poco se irán interesando.

Con los niños pequeños es aun más evidente. ¿Pretendemos que ellos hagan cosas que nosotros no hacemos aunque la teoría sea muy buena?

Ejemplos de disonancia entre nuestras expectativas para con los demás y nuestro comportamiento hay miles:

¿Disfrutamos de la lectura en casa? ¿Hay suficientes libros para peques o pretendemos como en el chiste de El Roto un salto evolutivo de la prensa deportiva a la filosofía pura?

¿Fumamos delante de bebés y niños aunque torzamos el brazo para desafiar la dirección del viento?

¿Respetamos los padres a los profesores/educadores de nuestros hijos o les desautorizamos como ocurre en la actualidad?

¿Consolamos a nuestros bebes cuando lloran o les dejamos llorar para que no se malcríen y aprendan a “sobrevivir” solos? ¿Aprenderán con dolor el significado de empatía y comprensión? ¿Se puede enseñar lo correcto por medios incorrectos?

¿Cómo reaccionamos ante los fracasos y los contratiempos? ¿Con templanza o con ira?

¿Cómo tratamos a nuestros ancianos?

¿Hay amor, comprensión y paz en todos nuestros hogares?

¿Qué valores rigen nuestras vidas?

Cada uno podemos responder en silencio a estas preguntas y decidir si hay algo que mejorar, eliminar o añadir.

Y los que ya tenemos hijos podemos reflexionar doblemente y asumir que esta máxima es casi tan poderosa como la ley de la gravedad: Así quiero que mi hijo sea, así debo ser y actuar yo.

Algo muy importante a remarcar en esta época es que el ejemplo no funciona por control remoto ni ondas cuánticas. El ejemplo necesita también PRESENCIA FÍSICA y no siempre se obtienen resultados a corto plazo. Se necesita paciencia, perseverancia y tiempo.

No hay atajos, es laborioso, pero el ejemplo es una excelente semilla que bien regada por las circunstancias de la Vida puede dar grandes frutos.

Tomado de   http://presencia-absoluta.blogspot.com/ http://viviendo-conscientemente.blogspot.com/

Los límites ubican al individuo

Angela Marulanda

Somos la primera generación de padres decididos a no repetir con sus hijos los errores de nuestros progenitores.

En el esfuerzo de abolir los abusos del pasado, somos los padres más dedicados y comprensivos pero, a la vez, los más débiles e inseguros que ha dado la historia.

Y lo grave es que estamos lidiando con unos niños más “igualados”, beligerantes y poderosos que nunca.

Parece que en nuestro intento por ser los padres que quisimos tener, pasamos de un extremo al otro.

Así, somos la última generación de hijos que obedecieron a sus padres y la primera generación de padres que obedecen a sus hijos.

Los últimos que le tuvimos miedo a los padres y los primeros que les tememos a los hijos.

Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos.

Lo que es peor, fuimos los últimos que respetamos a nuestros padres, y somos los primeros que aceptamos que nuestros hijos nos falten al respeto.

En la medida que el permisivismo reemplazó al autoritarismo, los términos de las relaciones familiares han cambiado en forma radical, para bien y para mal.

Antes se consideraban buenos padres a aquellos cuyos hijos se comportaban bien, obedecían sus órdenes y los trataban con el debido respeto. Y eran buenos hijos los que eran formales y veneraban a sus padres.

Pero en la medida en que las fronteras jerárquicas entre nosotros y nuestros niños se han ido desvaneciendo, hoy los buenos padres son aquellos que logran que sus hijos los amen, aunque poco los respeten.

Y son los hijos quienes ahora esperan respeto de sus padres, entendiendo por tal que les respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias y su forma de actuar y de vivir. Y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin.

Los roles se invirtieron, ahora son los papás quienes tienen que complacer a sus hijos para ganárselos y no a la inversa, como en el pasado. Esto explica el esfuerzo que hacen hoy tantos papás y mamás por ser los mejores amigos y parecerles “a todo dar” a sus hijos.

Se ha dicho que los extremos se tocan. Si el autoritarismo del pasado llenó a los hijos de temor hacia sus padres; la debilidad del presente los llena de miedo y menosprecio al vernos tan débiles y perdidos como ellos.

Los hijos necesitan percibir que durante la niñez estamos a la cabeza de sus vidas como líderes capaces de sujetarlos cuando no se pueden contener y de guiarlos mientras no saben para dónde van.

Si el autoritarismo aplasta, el permisivismo ahoga.

Sólo nuestra actitud firme y respetuosa les permitirá confiar en que somos capaces de gobernar sus vidas mientras son menores, porque vamos adelante liderándolos y no atrás, cargándolos y rendidos a su voluntad.

Así evitaremos que las nuevas generaciones se ahoguen en el mismo descontrol y hastío que se hunde una sociedad que parece ir a la deriva, sin parámetros ni destino.

Los límites ubican al individuo …..!!!

MADRE HAY UNA SOLA …
¡ FELIZMENTE !

Por culpa del azar
o de un desliz, cualquier mujer
puede convertirse
en Madre.madre

Dios la ha dotado a mansalva del “instinto maternal” con la finalidad de preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver a esa criatura minúscula, arrugada y chillona, sería arrojarla a la basura.
Pero gracias al “instinto maternal” la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21 años.

Ser madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales, que triunfar en una carrera o mantenerse delgada.

Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, tomen leche…

Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias; sin ofenderse cuando la mandan a callar o le tiran la puerta en las narices, porque no están en nada…

Es llorar cuando ve a los niños contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo.

Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida y que llora de emoción porque uno se acuerda de ella una vez al año : el Día de la Madre.

Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega hacerse la dormida para no fastidiar.

Es temblar cuando el hijo aprende a manejar, anda en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas.

Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan.
Es decir que “son cosas de la edad” cuando la mandan por un tubo.

El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.

Por suerte hay una sola Madre. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces.

Autora : Isabel Allende

A la espera del padre

21 de Junio de 2009

Leonardo Boff
2008-10-24

estacion-central

Fui a ver algunas veces la película Central do Brasil del cineasta brasilero Walter Salles. Trata de la conmovedora historia de un niño, huérfano de madre en Rio de Janeiro, cuyo padre vive en el nordeste, carpintero, pero se ha dado a la bebida. Una ex-profesora de primaria que escribe cartas a pedido de analfabetos le sirve de guía. El niño quiere a toda costa conocer al padre que está lejos. La profesora lo acompaña en un viaje lleno de dificultades hasta identificar la casa donde vivía el padre en el interior nordestino. Cuando llega, descubre que el padre ha ido a Rio a buscar a su hijo. Tremendo equívoco: el hijo sale de Rio y va en busca del padre al nordeste y el padre sale del nordeste y va en busca del hijo a Rio. La historia termina en un impase. Ninguno encuentra al otro, pero ambos se quedan esperando.
Esta película, premiada en el mundo entero, representa una brillante metáfora de la figura del padre ausente y del hijo abandonado. Todos dicen al niño que su padre no vale nada, pero no importa: él corre tras el arquetipo del padre. El arquetipo es una fuerza poderosa que mueve a las personas en busca del padre real. En él quiere encontrar al héroe, la referencia básica, el sentido de orientación, el respeto a los diferentes y el aprendizaje de límites necesarios para la convivencia.
Si el hijo necesita orientación, el padre siente el deber de ofrecerla. Sólo en esta conjunción entre la necesidad de uno y el deber del otro, se da y se crean las condiciones para una educación adecuada del hijo, hasta que llegue a ser padre de sí mismo.
Hoy día hay, un resignado eclipse de la figura del padre. A causa del trabajo y de las obligaciones sociales el padre está mucho tiempo ausente de casa. El hijo siente un vacío que nadie puede llenar. El conocido psiquiatra infantil Donald R. Winnicott nos mostró detalladamente cómo funciona la lógica psíquica en los dos a tres primeros años de vida. Primero aparece la influencia de la madre que le garantiza el sentimiento de acogida y de amor incondicional. De ahí resulta la autoestima y la seguridad. Después viene la figura del padre. Él es el puente entre el universo familiar y el mundo de los otros y de la sociedad en general. El niño entra en un proceso de estrés y de miedo. Deja el útero acogedor de la familia e ingresa en un mundo donde hay diferencias, normas y conflictos. Es función del padre ayudar al hijo a dar bien este paso en el que debe sentirse seguro, reconocer y respetar límites y acoger normas que le permiten convivir pacíficamente con los demás.
Hoy día, ambos, los padres y los hijos, se encuentran en crisis. El hijo espera al padre que no viene, o que salió de escena, o que fue sustituido por el héroe más próximo. Puede ser un profesor, un tío querido o hasta un jefe de la mafia local, portador de un arma pesada, capaz de enfrentarse a la policía y hasta de matar. El hijo sin la figura interior del padre-héroe tiende a imitar a éstos, o padece un vacío oceánico. Se siente perdido, sin rumbo en la vida, psíquicamente desestructurado.
El padre que siente en su interior su deber de padre, se siente desarmado, vencido por otros competidores, disminuido en su honor porque se encuentra desempleado y es considerado un perdedor. Es un antihéroe. ¿Cómo puede llenar la necesidad arquetípica del hijo que quiere ver en él al héroe valiente y vencedor?
Ambos están la espera uno del otro, sufriendo y con infinitas ganas de ver al otro. Ahora entendemos la verdad de Telémaco, hijo de Ulises, en la Odisea de Homero: «Si lo que los mortales más desean pudiese ser conseguido en un abrir y cerrar de ojos, la primera cosa que yo pediría a los dioses, sería el regreso de mi padre». Es el clamor por un rumbo en la vida.
Padre, vuelve deprisa. Como en la película, tu hijo te necesita y te espera con una mirada larga y nostálgica en la parada del autobús.

HABITOS MORTALES VS. HABITOS DE A M O R

  1. Muchas personas tenemos estos 7 hábitos mortales, sin darnos cuenta de ello:
  2. 1. Castigar 2. Quejarse 3. Culpar 4. Amenazar 5. Perseguir 6. Criticar 7. Sobornar
  3. Estos hábitos hacen que la mayor parte de sus problemas emocionales estén directamente vinculados con el hecho de que usted ha aprendido a tratar de controlar a las personas que lo rodean…
  4. Aprendemos esos hábitos en nuestra infancia de maestros, padres, abuelos, tíos, vecinos, amigos, entre otros…
  5. EJEMPLO: Limpia la habitación, sino, no hay televisión para ti esta noche (castigo) …
  6. Esas galletas que preparé serán para ti cuando todo esté limpio y ordenado (soborno)…
  7. Después de pasar años expuesto a esta forma de manipular, finalmente comienza a utilizarla también…
  8. Probablemente se limpiará la habitación, pero no quedará una buena relación…
  9. El problema práctico de tratar de controlar a otros es que, cada vez que usted culpe, soborne, se queje, critique, castigue o amenace a alguien…
  10. Encontrará resistencia, le responderán; Lucharán; de hecho la ignorarán, mentirán, harán las cosas a escondidas o acudirán a un millón de medios, para hacer que usted retroceda…
  11. Es simplemente la naturaleza humana. Estamos genéticamente programados para resistir cuando alguien nos trata de obligar a hacer algo que no queremos…
  12. Tal vez sea más pronunciado en una persona que en otra…
  13. Pero a menos que usted reconozca lo que está haciendo y aprenda a buscar lo que desea en una relación, sin tratar de controlar a los demás…
  14. Todas sus relaciones se convertirán en una lucha por el poder que harán sufrir a todos los involucrados…
  15. La mejor manera de eliminar los 7 hábitos mortales es reemplazarlos con los 7 hábitos de amor:
  16. 1. Apoyar 2. Estimular 3. Escuchar 4. Aceptar 5. Confiar 6. Respetar 7. Negociar las diferencias.
  17. Pareciera fácil, ya que lo único que uno necesita hacer es aceptar a la gente tal como es…
  18. Pero, al igual que muchas cosas valiosas en la vida, los hábitos del amor son más difíciles de poner en práctica de lo que uno podría imaginar…
  19. Especialmente si representan la personalidad que usted se ha formado. Algunos aspectos que pueden ayudar. Hágase un análisis realista:
  20. ¿Tiene usted los 7 hábitos mortales?
  21. ¿Cómo le habló esta mañana a la gente con quien vive?
  22. ¿Las estimuló a realizar lo que habían planeado para el DÍA?
  23. Escuche con atención: Trate a las personas como si ellos fueran sus mejores amigos…
  24. Escuche cada palabra, busque el tiempo para sentarse con las personas y realmente prestarle atención sin distraerse con teléfonos celulares o las exigencias de otras personas…
  25. Visualice su nuevo yo: Haga una imagen mental de usted como una persona que practica los 7 hábitos de amor…
  26. Consérvela en la mente y acuda a ella cuando esté hablando con sus seres queridos, para ver si está actuando como una persona que sabe dar amor…
  27. Haga la pregunta adecuada: En el instante en que surge la necesidad de culpar, quejarse, criticar, insistir, amenazar, castigar o sobornar…
  28. Antes de decir nada, deténgase y pregúntese ¿Es esto realmente importante?
  29. Acepte la realidad: Uno debe comprender que la única persona que puede cambiar es uno mismo…
  30. Cuando usted tiene una diferencia con una persona que es importante en su vida, negocie…
  31. Escoja un modelo: Cuáles son las personas a las que admira más, pregúntese que harían ellas antes de reaccionar con uno de los 7 hábitos mortales…
  32. Escriba sobre sus experiencias: Haga un diario, lo que le ayudará a atravesar la transición y ver sus progresos…
  33. Culpar – Aceptar Sobornar – Estimular Quejarse – Escuchar Criticar – Respetar Perseguir – Solucionar diferencias Castigar – Apoyar Amenazar – Confiar
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Sexualidad Integral

by Matias on Oct.16, 2010, under Relaciones Interpersonales, Sexualidad Integral

Hablar de sexualidad no es fácil cuando no se ha trabajado previamente en ella. Ya que ha sido un tabú es difícil llamar las cosas por su nombre. Hablar con respeto y cariño, con naturalidad, del propio cuerpo, mirarlo con amor, con admiración, es posible cuando se ha vivido una apertura y una actitud de libertad.

(Tomado de Orar el don de la sexualidad, Luis Valdez s.j.)

Del mismo autor existen audios donde en un curso en Buenos Aires en Julio de 2009 compartió sobre sexualidad integral, autoestima y ética sexual.

Para bajar o escuchar los audios: http://www.gcast.com/u/deniscovery/Argentina2009 están en Fé y Sexualidad IX. Luis Valdés sj

Indicaciones: Para bajar hacer click en mp3 y para escuchar hacer click en el símbolo play >.

Autoestima y Sexualidad por Luis Valdéz sj

También en:

http://www.4shared.com/dir/25923879/e79fead6/Afectividad.html

Próximamente habrá un taller en Quito sobre el tema. Si deseas recibir información sobre actualizaciones, nuevos temas, puedes escribir solicitándolo a contacto.

Dimensiones de la sexualidad intergral. Gráfico original mío. Puede reproducirse y compartirse. Favor indicar el autor.

Todos tenemos algún mito que nos está influyendo. Recomendación: no hay que condenarse por descubrir algún mito, sino agradecer el descubrimiento y revisarlo.

Mitos de la sexualidad masculina

  1. El hombre nunca deberá expresar ciertos sentimientos.
  2. El sexo es un trabajo, una tarea, una empresa en la que hay que triunfar.
  3. El hombre es el que debe dirigir, como director de orquesta todo lo del sexo en su relación con la mujer.
  4. Un hombre siempre quiere sexo y siempre está listo para tenerlo.
  5. Todo contacto físico del hombre con la mujer debe terminar en lo genital.
  6. Sexo quiere decir coito.
  7. El sexo requiere de la erección.
  8. El buen sexo es una excitación creciente que debe terminar solamente en el orgasmo.
  9. El sexo debería ser algo natural y espontáneo (sin necesidad de aprender de otros y de la mujer).
  10. En este tiempo tan moderno y con tantos avances científicos ninguno de los mitos anteriores tiene influencia en los hombres.

Mitos de la sexualidad femenina

  1. El cuerpo de la mujer es lo más importante para el sexo. Si el cuerpo tiene defectos, no será atractivo a los hombres y no vivirá la sexualidad.
  2. En la relación von el hombre la mujer tiene que ser dócil y obediente para gustarle.
  3. En la relación sexual la mujer no sabe nada ya que el hombre lo sabe todo y es el que manda. La mujer no debe sugerir ni comunicar lo que le gusta o lo que le disgusta.
  4. La mujer, aunque no llegue al orgasmo, siempre deberá aparentar que lo tuvo para que el hombre sienta que no le salió mal.
  5. La mujer siempre debe acceder al coito. Aunque esté enferma se debe prestar a la relación sexual, porque el hombre la necesita, y si no accede a ella será rechazada por su pareja.
  6. La única manera de tener un poco de amor y de retener al hombre es a través del sexo. Hay que sufrir con el sexo para tener un poco de cariño y de amor.
  7. Si la mujer se siente lastimada en la relación sexual deberá quedarse callada. Aunque se sienta usada y sienta dolor físico se debe aguantar para que el hombre no se enfade.
  8. La mujer, aunque solamente tenga la necesidad de sentirse protegida con un abrazo, tendrá que pagar el precio de la relación sexual.
  9. La mujer no podrá pedir la relación sexual al hombre. Debe esperar a que su pareja se lo solicite, si no, será acusada de tener una sexualidad desenfrenada, lo que generará celos en el marido.
  10. El placer sexual sólo se permite cuando se va a “encargar un niño”.
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Amar a un Ser Humano

by Matias on Oct.16, 2010, under Relaciones Interpersonales

por Andrea Weitzner

Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos.
Es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.

Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada “ser humano”, de la cual tu formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados obscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

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Comunicación (muy bueno!)

by Matias on Oct.16, 2010, under Comunicación, Relaciones Interpersonales

El arte de dialogar y llegar a acuerdos

(Pedir que el/la otro/a también se prepare)

Es recomendable tratar un tema a la vez*

1. Generación de contexto (tiempo, lugar, actitud)

2. Datos, afirmaciones, hechos (he observado…)

3. Interpretaciones, juicios (mi opinión es que…)

4. Emocionalidad (ante esto me siento…)

5. Interés (me importa, me preocupa, me interesa, -lo que quiero lograr es-…)

6. Pedido (por ello te pido…)

7. Indagación (qué piensas, qué opinas –me interesa saber qué piensas tu al respecto -tu como lo ves-…)

8. Compromiso (acciones futuras) acuerdo

*Con un tema por semana son 52 acuerdos en un año…

Y, ¿si no se cumple el acuerdo? Ver más abajo qué hacer…

Pasos de un Reclamo Efectivo

1. Generación de contexto (tiempo, lugar, actitud)

2. Afirmaciones del compromiso (quedamos en…)

3. Afirmaciones del quiebre (tu no…)

4. Reportar daños (esto afectó…)

5. Pedido (por ello te pido…)

6. Indagación (qué piensas, qué opinas, me interesa saber que piensas tu al respecto o tu como lo ves…)

7. Nuevo Compromiso (acciones futuras) acuerdo

Reglas para pelear dialogar

  1. No evite el conflicto. Soluciónelo.
  2. Espere el momento oportuno. No se apresure. Bajar la carga de enojo. (Revisar tema del enojo en: El que se enoja, ¿pierde?
  3. Sea directo. Vaya al problema sin rodeos.
  4. Ataque al problema. No a la persona.
  5. No dramatice. No recuerde peleas pasadas ni intente manipular.
  6. No culpe al otro por lo que usted siente.
  7. Prohíbase decir: “tú nunca”, “tu siempre”
  8. Equilíbrese. Cuide especialmente su tono de voz.
  9. No exagere. Diga siempre la verdad.
  10. Admita sus equivocaciones. Sea humilde y objetivo.
  11. Comprométase. Fije acuerdos.
  12. Perdone verdaderamente de corazón y empiece de nuevo. Usted también comete errores.
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Relaciones Interpersonales

by Matias on Oct.16, 2010, under Relaciones Interpersonales

Estos aspectos tienen que ver con nuestra Mente, Cuerpo, Espíritu-Alma y considero mejor incluirlos en este apartado.

amistad y relaciones

Links:

COMUNICACIÓN

Triunfar en el Matrimonio

Educación – Hijos

Sexualidad Integral

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